ECO-ALFABETO. Un proyecto que le apuesta a la vida. PDF Imprimir Correo electrónico

La administración municipal de Santa Rosa de Osos, no sólo le apuesta a los programas encaminados a fortalecer el sector agropecuario a través de proyectos productivos con las comunidades campesinas. También se ha empeñado en lograr, a través de programas lúdicos, de educación ambiental, que jóvenes y niños se enamoren de esa bella labor que es trabajar la tierra, labrarla y se enamoren a su vez, de la vida en toda su exuberancia.

Es por ello, que a través de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria y Ambiental- UMATA, este año se ha iniciado un proyecto con las veintinueve niñas que viven en el Orfanato de Nuestra Señora del Carmen, que su director llama “ECO-ALFABETO: Contar la vida”.

Eco-alfabeto, es una estrategia para mostrar a los pequeños y pequeñas, mediante la lúdica y el trabajo en el huerto, otras maneras de relacionarnos con esa tierra que somos, que habitamos. Pretende además que, a través de este proyecto, cada participante, con cada golpe, cada trazo sobre ese papel que es la tierra, vaya retomando esa sabiduría ancestral que siempre ha estado disponible para nosotros y que se puede experimentar y entender a través del trabajo en el huerto.

En este trabajo no sólo se aprende a trabajar la tierra, la agri-cultura implica el compartir con el otro, el mezclarse, el jugar, el hacerse tierra también. Allí también se aprende sobre ecología, nutrición, política. Es eco, porque se pretende que las pequeñas cuenten, divulguen todo lo que allí se aprende. Alfabeto, porque toca todos los temas que permiten el mirarnos dentro de una trama de la vida y de sabernos relacionados con otros elementos y otras manifestaciones de la vida, porque se aprende a que la vida, en todas sus dimensiones, se puede contar no con cuentas sino con cuentos.

Ecoalfabeto, es una buena manera de introducir a nuestros pequeños en una visión holística de lo que es naturaleza, de hacerles saber que la naturaleza no es una cosa que está afuera de uno, sino que como vida somos la naturaleza misma, una expresión de ella al igual que las demás especies que comparten y habitan con nosotros este mundo de la vida. Se tiene entonces la convicción de que el huerto escolar es una manera para que nuestros niños, se conviertan en ciudadanos respetuosos con la vida.

 
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